miércoles, 14 de enero de 2009

Los Contemporáneos, ayer y hoy


El número correspondiente al mes de enero de la revista Letras Libres tiene una serie de artículos dedicada al grupo de Contemporáneos, o al menos a los poetas que integraron el núcleo principal de dicha agrupación en desbandada. El apartado sobre Jorge Cuesta, escrito por Rafael Lemus hace referencia al libro de Guillermo Sheridan, Los Contemporáneos, ayer, como un libro estupendo. Guillermo Sheridan le contesta a través de su blog, El minutario, que considera ese libro como uno “desaliñado y mal escrito”, y al leer este comentario puedo imaginar a Sheridan chasqueando la lengua peyorativamente como sólo él sabe hacerlo.
En lo personal creo que ambos exageran. Exagera Rafael Lemus porque el libro es apenas una iniciación a la poesía de Los Contemporáneos, si acaso tal poesía se puede agrupar aunque sea por el nombre de la revista. Si bien es cierto que el libro es bastante ágil de lectura, esa misma agilidad apresura el tratamiento de ciertos aspectos en la obra de cada integrante.
Por otro lado, Sheridan exagera porque su libro es importante dentro de la literatura mexicana, no es el mejor que se ha escrito sobre estos poetas, pero sí es el único que ha logrado con bastante éxito dar un panorama general de ellos, desde su conjunción hasta su inevitable fuga a principios de los años treinta.
Después de Los Contemporáneos, ayer, sólo existen estudios por separado de cada uno de ellos. Todos los escritores que han publicado libros, artículos, ensayos o biografías sobre “el grupo sin grupo”, posteriores a Los Contemporáneos, ayer, le deben a Sheridan la enorme brecha abierta.
Yo pertenezco a una generación posterior a la de Lemus y creo que el libro de Sheridan es el medio más inmediato para acercarnos a Los Contemporáneos. Hay muchos otros libros como los de Quirarte, Segovia, Arredondo, el mismo Paz, etcétera, que son muy importantes; pero Los Contemporáneos, ayer conjunta de cierta forma todos los estudios dispersos que se publicaron antes que éste.
Si Guillermo Sheridan dice que es un libro mal escrito, está bien; eso nos asegura de su parte mejores estudios sobre el grupo Contemporáneos; si Rafael Lemus dice que es estupendo mucho mejor porque le da crédito a uno de los mejores investigadores que tenemos sobre el tema. Lo importante aquí es que existe una continuidad generacional de interés y de investigación sobre las figuras importantes de nuestra poesía.