lunes, 16 de febrero de 2009

El libro que regresa


Es indescriptible la emoción que nos recorre el cuerpo cuando después de muchos años uno logra tener entre las manos, a cambio de una cierta cantidad de dinero, un libro largamente anhelado. Sobre todo cuando se trata de un libro que por negligencia se nos ha escapado o porque es uno de esos que ya no se publican ni por casualidad; peor aun cuando las dos cosas se combinan: en mi caso se trató de la Obra completa de Juan Rulfo de la Colección Archivos.
El libro lo encontré algo arrumbado en una mesa del Callejón Condesa del centro histórico, ligeramente roto de la pasta, una pequeña cortada en el lugar exacto en que la portada se hace lomo. Ni siquiera tenía escrito en la primera página el precio como acostumbran hacerlo. El tendero, que no era dueño del puesto, lanzó al aire un precio, “Doscientos cincuenta pesos, pero si te lo llevas te lo dejo en doscientos treinta”. El libro me quemaba las manos, mi cartera se helaba un poco en mi bolsillo. Al final el trato se cerró en 200 pesos. Tal vez pagué demasiado, tal vez pagué el precio justo por haberlo dejado ir hace un par de años cuando trabajaba en una librería de viejo, la verdad no lo sé y ahora no me importa pues el tomo ya ocupa un lugar en mis libreros junto a otros libros que han regresado de la misma forma y esperando a otros tantos que tarde o temprano, de algún forma u otra regresarán.