lunes, 16 de febrero de 2009

El libro que regresa


Es indescriptible la emoción que nos recorre el cuerpo cuando después de muchos años uno logra tener entre las manos, a cambio de una cierta cantidad de dinero, un libro largamente anhelado. Sobre todo cuando se trata de un libro que por negligencia se nos ha escapado o porque es uno de esos que ya no se publican ni por casualidad; peor aun cuando las dos cosas se combinan: en mi caso se trató de la Obra completa de Juan Rulfo de la Colección Archivos.
El libro lo encontré algo arrumbado en una mesa del Callejón Condesa del centro histórico, ligeramente roto de la pasta, una pequeña cortada en el lugar exacto en que la portada se hace lomo. Ni siquiera tenía escrito en la primera página el precio como acostumbran hacerlo. El tendero, que no era dueño del puesto, lanzó al aire un precio, “Doscientos cincuenta pesos, pero si te lo llevas te lo dejo en doscientos treinta”. El libro me quemaba las manos, mi cartera se helaba un poco en mi bolsillo. Al final el trato se cerró en 200 pesos. Tal vez pagué demasiado, tal vez pagué el precio justo por haberlo dejado ir hace un par de años cuando trabajaba en una librería de viejo, la verdad no lo sé y ahora no me importa pues el tomo ya ocupa un lugar en mis libreros junto a otros libros que han regresado de la misma forma y esperando a otros tantos que tarde o temprano, de algún forma u otra regresarán.

viernes, 13 de febrero de 2009

Un salto de David Miklos


Hace un par de días leí La hermana falsa de David Miklos. No sé cómo ni por qué durante ese tiempo de lectura mi tiempo se hizo un caos, a veces detenido como si me diera la oportunidad de corregir todo, a veces rápido como si las horas sólo tuvieran 29 minutos. El ritmo lento y pausado del libro me exigía una lectura frenética, casi atropellada. Salto tras salto.
Encuentros reales y falsos, encuentros con uno mismo en el rostro de otro. El libro me deja ver lo azaroso de la vida, el engaño en el que vivo al creer que todo termina como debe ser. Pero sigo creyendo. No puedo esperar a leer los libros anteriores a éste con los que Miklos ha saltado al trajín literario. Pero sobre todo no puedo esperar releerlos con la paciencia y el tiempo de un reloj "suspendido de pronto [...] en el punto más alto, en la inflexión de la parábola que recorre su vuelo...".

miércoles, 14 de enero de 2009

Los Contemporáneos, ayer y hoy


El número correspondiente al mes de enero de la revista Letras Libres tiene una serie de artículos dedicada al grupo de Contemporáneos, o al menos a los poetas que integraron el núcleo principal de dicha agrupación en desbandada. El apartado sobre Jorge Cuesta, escrito por Rafael Lemus hace referencia al libro de Guillermo Sheridan, Los Contemporáneos, ayer, como un libro estupendo. Guillermo Sheridan le contesta a través de su blog, El minutario, que considera ese libro como uno “desaliñado y mal escrito”, y al leer este comentario puedo imaginar a Sheridan chasqueando la lengua peyorativamente como sólo él sabe hacerlo.
En lo personal creo que ambos exageran. Exagera Rafael Lemus porque el libro es apenas una iniciación a la poesía de Los Contemporáneos, si acaso tal poesía se puede agrupar aunque sea por el nombre de la revista. Si bien es cierto que el libro es bastante ágil de lectura, esa misma agilidad apresura el tratamiento de ciertos aspectos en la obra de cada integrante.
Por otro lado, Sheridan exagera porque su libro es importante dentro de la literatura mexicana, no es el mejor que se ha escrito sobre estos poetas, pero sí es el único que ha logrado con bastante éxito dar un panorama general de ellos, desde su conjunción hasta su inevitable fuga a principios de los años treinta.
Después de Los Contemporáneos, ayer, sólo existen estudios por separado de cada uno de ellos. Todos los escritores que han publicado libros, artículos, ensayos o biografías sobre “el grupo sin grupo”, posteriores a Los Contemporáneos, ayer, le deben a Sheridan la enorme brecha abierta.
Yo pertenezco a una generación posterior a la de Lemus y creo que el libro de Sheridan es el medio más inmediato para acercarnos a Los Contemporáneos. Hay muchos otros libros como los de Quirarte, Segovia, Arredondo, el mismo Paz, etcétera, que son muy importantes; pero Los Contemporáneos, ayer conjunta de cierta forma todos los estudios dispersos que se publicaron antes que éste.
Si Guillermo Sheridan dice que es un libro mal escrito, está bien; eso nos asegura de su parte mejores estudios sobre el grupo Contemporáneos; si Rafael Lemus dice que es estupendo mucho mejor porque le da crédito a uno de los mejores investigadores que tenemos sobre el tema. Lo importante aquí es que existe una continuidad generacional de interés y de investigación sobre las figuras importantes de nuestra poesía.