De otro fue la palabra, antes que mía,
que es el espejo de esta sombra y siente
el ruido, a este silencio, transparente;
la realidad, a esta fantasía.
que es el espejo de esta sombra y siente
el ruido, a este silencio, transparente;
la realidad, a esta fantasía.
Siento en la boca su substancia fría,
dura, enemiga de la voz y ausente;
dura, enemiga de la voz y ausente;
poseída por otra diferente,
no estar, para esta sed, sino vacía.
no estar, para esta sed, sino vacía.
Y aun esta sed que soy, obscura y vaga,
crece tras la otra sed, que no se apaga.
De avidez la avidez nutre su sombra
crece tras la otra sed, que no se apaga.
De avidez la avidez nutre su sombra
al hallarla en el ruido que la nombra
y en el oído oye crecer su hueco,
a sí mismo cavándose en el eco.
y en el oído oye crecer su hueco,
a sí mismo cavándose en el eco.
Jorge Cuesta
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